Básicamente, la función de las SSD y las HDD son la misma: almacenar aplicaciones, archivos personales y sistemas de arranque, pero al cambiar los discos tradicionales por discos de estado sólido, obtendremos un rendimiento muy superior, acelerando de manera notable y económica la velocidad de nuestros equipos.

Estas son algunas de las ventajas que tiene un SSD, frente a un disco mecánico:

1) Rapidez. Tanto en la búsqueda de los datos como en la lectura. El tiempo que tenemos que esperar hasta obtener el flujo de los datos es siempre el mismo. No es necesario desfragmentar la unidad. Esto afecta directamente a la experiencia del usuario, que verá cómo se inicia antes su Sistema Operativo y se cargan los programas con mayor rapidez.

2) Mayor resistencia y vida útil del dispositivo. Al no tener componentes móviles, es menos probable que se dañe en caso de golpes o vibraciones. Se calientan menos, por lo que sufrirán un menor desgaste y durarán más tiempo.

3) Menor consumo. Necesitan menos potencia para funcionar. Esto los hace ideales para dispositivos portátiles. Gastan menos y por lo tanto la batería durará más.

4) Menor ruido. Resultado también de no tener partes móviles.

 

¿Cómo saber que SSD necesito?

En el mercado existen multitud de opciones a la hora de elegir un SSD fiable. El avance de esta tecnología ha permitido además que sus precios se vayan reduciendo hasta resultar asequibles para el bolsillo medio.

Si tu intención es acelerar el inicio y apagado del sistema operativo y sus aplicaciones principales un SSD híbrido cumplirá perfectamente. Este tipo de disco combina SSD y HDD permitiendo instalar el sistema operativo y algunos programas que podrán beneficiarse de las ventajas de los discos de estado sólido, mientras que el resto se almacena en un disco duro tradicional.

Otra opción es emplear únicamente un disco de estado sólido para todo tu ordenador. En este caso el aumento de velocidad y la rapidez de respuesta harán que notes sus beneficios en todas tus tareas cotidianas, siendo especialmente útil cuando los programas que emplean requieren de una gran cantidad de datos externos o exigen la transferencia de ficheros de gran tamaño.

Conclusión: ¿Vale la pena cambiar mi disco tradicional por un SSD?

Sí, es uno de los mejores cambios que podemos realizar en nuestro equipo. Antes de comprar es necesario saber qué opción es la más adecuada para sus necesidades y sea compatible con el equipo.

Recordá que si necesitas asesoramiento para tu empresa en materia de almacenamiento podes contactar con nosotros.